cortando la cinta

El anillo ciclista de la ronda interior, 1994-2017, 23 años de espera

Hoy inauguramos, tras 23 años de espera y un sinfín de ataques mediáticos por parte de la prensa afín al Partido Popular, el gran anillo ciclista de la ciudad de València, “un éxito de València en Bici y de la comunidad ciclista de València” en palabras del concejal de movilidad sostenible Giuseppe Grezzi, de la coalición Compromís. Hemos contado entre los presentes con el alcalde Joan Ribó y el propio concejal de movilidad sostenible que se han sumado a título particular.

Todo comenzó en 1994, cuando las obras del metro levantaban la calle Colón y Xàtiva y vimos la oportunidad de demandar la creación de un carril bici que rodease el centro histórico de València por la conocida como ronda interior. Iniciamos pues una campaña con una sucesión de bicifestaciones bajo el lema “Carril Bici a la Ronda, Ja!” que no consiguieron su objetivo, pero que sirvieron para que el ayuntamiento del PP de Rita Barberá, llevara a cabo su primera ampliación del escasísimo carril bici de la ciudad, construido bajo el mandato del alcalde socialista Ricard Pérez Casado. Años más tarde, volvimos a la carga bajo una nueva denominación: “El anillo Ciclista” del centro histórico, una infraestructura con la que pretendíamos proteger a los ciclistas de las malas maneras de los automovilistas valencianos y de la permisividad y connivencia de la administración que hicieron del espacio que quedó, tras el derribo en el siglo XIX de las murallas medievales, una verdadera autopista urbana. La vuelta a la carga tuvo su momento de climax con una acción que simulaba la construcción de un carril bici en el año 2010 en la calle Xàtiva junto a la plaza de toros, pero también hubo bicifestaciones, intervenciones en plenos y comisiones municipales, decenas de artículos de prensa y una recogida de firmas en las redes sociales a través de change.org que llegó a las 6.000 firmas.

“construcción” reivindicativa del carril bici en 2010

Aunque una ronda con infraestructura para bicicletas no es nada nuevo en nuestra ciudad, pues curiosamente fue en las nuevas rondas más allá de Trànsits y más alejadas del centro, donde se fueron construyendo en los últimos 24 años de gobierno municipal del PP la mayoría de los carriles para bicicletas; “el anillo ciclista” sienta todo un precedente en las infraestructuras para bicicletas de nuestra ciudad. Es el primer gran carril bici que se construye en un lugar estratégico, quitando sitio al coche, en la calzada y en un sitio dónde la movilidad es muy intensa. De él, saldrán como los radios de una rueda de bicicleta o los rayos del sol naciente de una nueva movilidad valenciana, nuevos itinerarios (algunos muy recientes, otros en obras y otros proyectados) en busca de los centros históricos de las otras Valèncias (Russafa, Benimaclet, Benicalap, Campanar, Orriols, Malilla, Font de Sant Lluís, Cabañal…) y de sus pedanías; y desde él, se accederá a un Centro Histórico que como todos los centros históricos de las ciudades europeas que se precien, acabará ( ya lo estamos viendo) más pronto que tarde libre de la tiranía del automóvil y recuperado para las personas.

Pero la guerra “ideológica” no acaba aquí:

Estos últimos días, los cronistas de determinada prensa han dicho de ella que es una “muralla”. Y la verdad es que en parte tienen razón, ya que simbólicamente, es una muralla que servirá para proteger Ciutat Vella de la destrucción que históricamente ha causado el coche en los viejos cascos históricos de Europa. Pero en realidad es todo lo contrario: esta infraestructura lleva aparejada una serie de elementos como pasos de peatones nuevos, ampliación de aceras, liberación de las mismas del aparcamiento de motos gracias a la construcción de aparcamientos para estas en la calzada, reducción de uno o dos carriles de circulación motorizada… que no hacen más que contribuir a permeabilizar la entrada y salida a peatones y ciclistas de la primitiva València, aquella que erigió sus murallas para protegerse de moros, cristianos o napoleónicos  y que desde hace décadas está más que necesitada de hacerlo de la invasión automovilística.

No obstante, no es una obra “ideal” y estará sujeta a revisiones más pronto que tarde, no solo porque hay tramos donde se han dado concesiones al dios coche, sino porque es muy probable que en poco tiempo se quede pequeña.

La gente lo comenzó a usar antes de estar la obra completada.

A pesar de las concesiones y de que la movilidad sostenible es buena para la ciudad, los “cocheros” de la ciudad están que trinan y algunos diarios afines a la oposición no hacen más que criticar, curiosamente lo que el gobierno del PP con el ex-concejal de circulación y transportes Alberto Mendoza a la cabeza, pensaba ejecutar un año antes de que perdiera las elecciones. La diferencia es que ahora no lo han hecho ni lo inauguran ellos, sino que lo han construido los “rojos” y ecologistas de Compromís y lo inauguran  los colectivos ciclistas . Y es por ello, por lo que el proyecto inicial ha cambiado para bien, pues para el PP, el carril bici siempre está bien si no molesta a los coches, es decir si da mil y una vueltas y se estrecha como un fideo. Tildan al concejal (y por lo tanto a nosotras, pues pensamos igual) de ser anticoche, es decir, un radical que no respeta a nada ni a nadie, como si lo verdaderamente radical no fuera que tuviéramos que aguantar varias generaciones de ciudadanos el ruido, la polución del aire, los atropellos y las calles transformadas en garajes. Dicen del concejal que no escucha a nada ni a nadie, pero lo cierto es que es la primera vez que se institucionaliza en nuestra ciudad con sus aciertos y desaciertos, el diálogo social a través de la Mesa de la Movilidad Sostenible y es la primera vez que se cuenta con nuestro colectivo a la hora de valorar una infraestructura que vamos a usar los y las ciclistas y bicicleteros y bicicleteras. Pero esto siempre ha sido el mundo al revés, pues el “Poder” convierte lo “Natural” en algo artificial y a quien lo reivindica en un radical. Por suerte, está vez no les valdrá y la realidad de que se vive mejor sin tantos coches atestando nuestras calles se hará presente pronto entre nuestros conciudadanos.